Alex – Blake – Hunter

Orgullosos de haber sido expulsados un trimestre entero

Posts Tagged ‘Lesbianas alemanas

Paqui, Asun y Conchi, orgulladas* de ser cajeras o Dirty Dancing III: Cancun Nights

with 9 comments

Es oficial. Estamos de vuelta. Durante estas semanas de ausencia nos han pasado multitud de cosas que intentaremos resumir y así volver a convertir esto en la sucesión de anécdotas amarillistas que nos ha valido ganar el Candy Spelling’s Blow Job Award. Y empezaremos por Alexandra.

En junio, Alexandra y su madre, Erica, se fueron a Cancún a reencontrarse como madre e hija. En el avión, Erica le dijo a Alexandra que en México iban a decir a los mexicanitos que eran amigas y que estaban de viaje de fin de carrera. Alexandra corrió pronta a quitarle los botellines de tintorro porque sospechaba que ese era sólo el comienzo de una sarta de estupideces. Y así lo fue, en efecto.

En Cancún se hospedaron en un resort de luxor repleto de turistas españoles. Como ya sabemos (y sino, ya lo sabéis ahora) Erica odia a los españoles y a España. Vivió muchos años en Madrid, pero nunca se aclimató al país y siempre dice que en España debieron quedarse en la época en la que Ava Gardner se tiraba a los camareros del Chicote. Que España tenía menos aires de grandeza y sabía qué lugar ocupaba en el orden mundial: el de proveedora oficial de sol, sangría y ardientes mozos de tez agitanada y una única ceja. Total, el ver a tanto español le irritó un montón. Y más todavía cuando la mayoría eran ruidosas familias chonis. Según cuenta Alexandra, Erica tuvo que ser atendida en el hospital más cercano porque en uno de los múltiples buffetes del resort se las tuvo con un señora llamada Paqui. Paqui de Dos Hermanas, ni más ni menos. La riña empezó cuando las hijas de Paqui empezaron a jugar con el maki en el buffete japonés como si fuesen cubos de Lego y Erica les espetó algo en inglés (aunque habla español perfectamente). Paqui vio que una señora muy bronceada en pareo y perlas le estaba gritando a sus hijas y se fue como una bestia parda hacia ella. Erica se hizo como que no sabía español y así poder escaquearse, pero cuando las hermanas de Paqui, Asun y Conchi, se apuntaron y empezaron a llamarla ‘pija americana’ y ‘vete con Victoria Beckham, puta’, Erica no pudo más y ‘aprendió’ español de golpe. Llamo a Paqui, Asun y Conchi, ‘cajeras del Lidl que compran la ropa a peso en Pekin Fashion’. Las tres, que parece ser que eran cajeras de verdad (pero del Alcampo), sacaron su complejo de clase y lo transfomaron en hostias van y vienen. Tuvieron que ser separadas por las familias allí congregadas mientras una pareja de gays cincuentones de Barcelona grababan con la cámara el show. Yo ya he puesto en Youtube ‘Las chonis contra la pija americana’, pero no sale nada todavía.

Los siguientes días fueron un poco tensos porque siempre que Erica y Paqui se cruzaban en el hall o en la piscina sonaba música de película del Oeste. Al final, Paqui se volvió al Alcampo, pero Erica seguía dispuesta a ridiculizar a su hija. El hotel contaba con un par de profesores de baile, Armando y Junior, que cada noche daban clases de baile (entre ellos la Macarena). Una noche, Erica se bebió hasta el agua de la piscina y se presentó en la pista de baile cogorza perdida diciendo: ‘Soy Baby, soy Baby, Patrick Swayze, cógeme, cógeme’. Al principio todos se reían de la borracha, pero cuando se subió encima de una mesa y se lanzó al aire como la protagonista al final de ‘Dirty Dancing’ empezaron a preocuparse. Erica sobrevivió al dirtydancingnazo, pero entre las hostias de Paqui y su intento de emular a Jennifer Grey, se pasó dos días en la habitación a base de calmantes (y ginebra para hacerlos bajar).

Alexandra ya estaba harta de su madre y se las tuvo con ella. Se suponía que el viaje iba a ser como cuando Erica llevaba a Alexandra de niña a Disneyworld (Alexandra estaba enganchada a Disneyworld de niña) y se estaba convirtiendo en una gala de Gran Hermano meets El Semáforo. Erica le prometió que iba a comportarse a partir de ahora. Y, durante un par de días, así fue. Las dos se lo pasaron chupi yendo de excursión, visitando pirámides, bañándose en la playa, haciéndose fotos con monos carteristas (un mono le robó el monedero a Alexandra), tomando el sol en la cubierta de un barco… Claro, algo tenía que salir mal. Y salió.

El penúltimo día del viaje, Alexandra salió por la noche a tomar unas copas con una pareja de lesbianas alemanas que había conocido durante los juegos que organizaban los animadores del hotel. Las dos lesbianas, Frida y Norma, habían ganado en todas las competiciones a todo el mundo. Incluso un grupo de garrulos de Valencia habían intentado ganarles en ese absurdo juego de tirar de la cuerda, pero las dos walkirias les hicieron morder el polvo (o la arena de la playa para el caso). Pero, a parte de burras, las dos lesbianas eran simpatiquísimas y Alexandra hizo buenas migas con ellas. Le pregunté que si se la quisieron trajinar y, muy ofendida, me dijo que las lesbianas no son como los gays, que siempre estamos buscando algo para follar. Más tarde me confesó que sí, que Frida le había preguntado que si le gustaban los chichis depilados o sin depilar. Y que si era lo último, ella tenía la selva negra entera entre sus piernas.

Después de dejar a las teutonas, Alexandra subió a su habitación. Cual fue su sorpresa cuando vio el cartel de ‘Do not disturb’. Pensó que Erica estaría haciéndose su beauty routine y no quería ser molestada (la última vez que alguien la vio en mitad de una beauty routine, sin maquillaje y demás, esa persona se volvió de piedra). Aún y así entró, porque una hija quiere a su madre con o sin maquillaje. Alexandra se equivocó. Su madre no estaba quitándose los pelos del bigote, se estaba trabajando a Armando y a Junior. A los dos a la vez mientras les decía ‘Ahora sí, ahora voy a saltar encima tuyo’.

Al día siguiente, cuando Erica se recuperó de la borrachera mezclada con pastillas y recordó lo que había hecho (más que nada porque Armando y Junior aún seguían en la cama roncando) empezó a sentirse super culpable y se pasó lo que quedaba de viaje como alma en pena con el móvil encima dudando de si contárselo o no a su novio ruso Arkadiy. Al final lo hizo. Obviamente Arkadiy cortó con ella y Erica casi se nos suicida tirándose por el balcón. Alexandra la rescató de la muerte y se pasó el último día consolando a su madre.

Alexandra me confesó que, de alguna extraña manera, ese último día con ella metida en la cama abrazando a su madre, que no paraba de llorar, sonárse los mocos y decir lo patética que era, fue el momento más madre e hija que había tenido en años. Parece ser que tuvo que esperar a que su madre se humillase y fuese abandonada por el amor de su vida para que ella encontrase la madre que echaba de menos.

Con este sabor agridulce en la boca, Alexandra volvió a Madrid para encontrarse con una sorpresa mayúscula: Alejo, su novio, le estaba pidiendo en matrimonio. Alexandra se quedó petrificada y no sabía que decir. Se quedó muda mientras su mente sopesaba los pros y contras del matrimonio. Pero cuando Alejo sacó un anillo con un diamante más grande que su cabeza, Alexandra supo la respuesta: sí.

Al fin y al cabo, Alexandra es hija de su madre.

Y en los próximos días, qué fue de Melissa Sue y Sergio, Hunter Fox, Kristoff, CheChé, Tránsito y su hija y mucho más.

xoxo

Blake

* Neologismo propiedad de No tengo Novia.

Written by blakecarradine

septiembre 9, 2008 at 7:45 pm